viernes, 23 de junio de 2017

Un hueco a la poesía.



Soñar que sueño



Sueño que estoy soñando
con una traición de espinas:
Tú te vas, no estás conmigo
y otra es, quien es tu chica.

Y en este soñar que sueño
una horrible pesadilla
dónde la mujer versada
en los trucos de la vida
sibilina va rodando,
se cuela entre tus rodillas,
para lograr con el sexo
lo que el seso no podría,
tú te dejas arrastrar,
sucumbes a la lujuria
y dejas atrás mi amor,
abandonas tu familia
y de dejas seducir
por sus bragas amarillas.

Y sueño que me despierto
y aliviada y ya tranquila
me acurruco entre tu pecho
y me miro en tus pupilas;
te beso toda la piel
y agarrada a tu cintura
me despierto de verdad
y me encuentro con la vida:

Que no fue verdad el sueño
pero sí la pesadilla.

De mi libro "La espada que apuñala corazones"

sábado, 10 de junio de 2017

Algo personal



Esta noche ha cesado la ventisca.

Al notar desde mi cama que ya no rechinaba el viento contra los travesaños de mi cabaña me he apresurado a subir las persianas y la belleza de la noche me llevado a abrir las puertas de la ventana para asomarme al mundo después de tantos días tormentosos.

El cielo, quizás por estar todavía asustado, quizás porque no se imaginaba que esta noche lo iba a contemplar, se me mostraba con algunas grisáceas nubes, pero vacío de estrellas. Y un viento que no acababa de quererse marchar me acariciaba la cara y jugueteaba travieso con mi pelo alborotándome el flequillo hacia todas partes.


En mi contento, similar a la placidez que da la felicidad, yo me dejaba envolver mientras seguía con la mirada fija en ese cielo azul oscuro, hasta que la he visto aparecer. Era Venus, esa estrella que mi padre siendo yo tan niña ya me enseñó a reconocer entre todas las demás. Allí estaba Venus, prácticamente enfrente de mí, casi a mi lado, cada vez más luminosa, más blanca, más afectiva.


Al poco otra estrella ha aparecido un poco más a la izquierda y luego otra más. Me he quedando mirando a mis tres estrellas que parecían en la noche solitaria de astros, tres amigas que no te dejan, que no te olvidan, que llegan raudas para ayudarte iluminándote la cara, llenándote la faz de luz y el alma de espejos.


Esto es lo bueno de ser y estar en Siberia, pienso mientras las miro con delicia y gozo, esto es lo mágico que tiene mi nueva tierra: que las estrellas que tienes a tu lado, esas que están cuando las demás desaparecen, esas son estrellas amigas, amigas sin peros, amigas ciertas, de las que nunca ya se dudará ni jamás te defraudarán, son estrellas que te quieren.


Y de aquellas otras que se esconden y no salen a saludarte por temor del viento o la tormenta, mejor olvidarlas, mejor dejarlas que sigan su camino deseándoles lo mejor, pero nunca poner la esperanza en ellas porque puedes quedarte ciega.


Yo ya sé que tengo al menos tres estrellas amigas, porque puede que ahora, cuando de nuevo suba a mi alcoba y mire por la ventana haya otra. Quizás otra estrella, mientras yo hoy decido hablar un poco sobre mí porque también soy mundo, también soy piedra golpeada y puedo y me lo debo, quizás como digo me está esperando en el cielo para alumbrarme con su bondad radiante esta noche siberiana y éste corazón mío. 

jueves, 13 de abril de 2017

El sexo mata

[Del capítulo "El sexo mata" de la serie House]
-En la tienda del hospital House ve a Wilson comprando bombones-

-House: ¡Bombones! ¿Quién es la afortunada?
Wilson: Mi mujer
House: No, no pregunto para quien son los bombones, quiero saber con quién tienes una aventura.
Wilson: Hay gente que reprime sus sentimientos y los libera en forma de dolor físico. Los humanos sanos expresan sus sentimientos, como el afecto, haciendo regalos.
House: Los regalos expresan culpa. Eso es una caja de doce dólares. O aún no te has acostado con ella o no era demasiado buena.
Wilson: No todo tiene que ver con el sexo, House
House: ¿Ah no? ¿Y desde cuándo?
-Final del capítulo: House está en su casa preparándose algo de comida cuando suena el timbre. Se acerca a la puerta, mira por la mirilla y abre. Se ve a Wilson con una maleta al lado. Ambos se miran

Wilson: ¿Puedo quedarme en tu casa unos días?
House: ¡Qué idiota! Se lo has dicho.
Wilson: Me lo ha dicho ella.
Las cosas iban mal en casa. Supongo que no pasaba demasiado tiempo con ella. Supongo...Resulta que tienes razón, siempre es el sexo. Ha tenido una aventura.
House: ¿Cervecita?
La primera vez que hice un post sobre este capítulo de House vi el lado humano y bondadoso de Wilson; enamorada, feliz e inocente como era entonces, ciega e idolantrado al que creí el hombre de mi vida, le quité la razón a House.
"No todo tiene que ver con el sexo, House" replicó mi mente.
Ahora soy yo la que quisiera tocar el timbre de la casa de House y decirle: Tenías razón, siempre es el sexo.
Y con suerte, también me invitaba a una cervecita.

jueves, 16 de marzo de 2017

La muerte del mejor amigo

Ha muerto mi mejor amigo.
Jamás he querido tanto a nadie, ni jamás un amigo me quiso tanto a mí. Ni seré yo quien busque a alguien que lo sustituya y no por imposible, que lo es, sino porque no quiero que nadie reemplace su sitio, pues esa plaza es única e irreemplazable.

Se lo ha llevado la muerte a él, que lo tenía todo. O al menos todo lo esencial para ser feliz. Se lo lleva sin importarle la gente amantísima que llora su muerte, que lo echa de menos, que les cuesta avanzar sin su presencia, sin su risa, sin sus actos puros, alegres repletos de esa bondad que llevaba dentro y a todos nos regalaba, haciéndonos la vida un poco más amable, más fácil de llevar, más ligera.

Esa muerte estúpida e insensible viene, se pasea, mira de reojo a tantos y tantos que por no tener nada, no tienen ni ganas de vivir y los ignora, sigue caminando. Y tropieza con gente malvada, tirana y ruin que amargan la vida a tantos, que los esclavizan, violan, torturan, gente mala hasta los tétanos y la muerte los ignora, sigue caminando.

¡Ay muerte vil! ¿Qué has hecho? ¿Cómo te has atrevido? Ay muerte que te has llevado a un ángel de bondad; a él. Y nos deja rotos esa ausencia a amigos, padres, esposa e hijo.

- No es justo
- La vida no es justa

Hoy el mundo es más feo, más ingrato, más ruin.
Este mundo infame me da otra bofetada en la cara.

Ya son demasiadas.


lunes, 23 de enero de 2017

Lo que algunos no ven



Ya terminé de ver la segunda temporada de Vis a Vis. Una buena serie que me impresionó por su excelente fotografía ante la cual me descubro y que a muchos directores y productores de distinguidas y afamadas películas que ni la rozan en ese aspecto yo mandaría ver detenidamente porque aprendan algo vital que parece que se les escapa o quizás no les interesa saber: El cine es algo más que un buen guión, el cine nació para mostrar imágenes, fotograma a fotograma formando ese metraje largo, corto o medio pero que sin duda a nada más se puede aplicar pues es intrínseco al cine. Esa forma de trasmitir que penetra por la retina hasta llegar al cerebro para causar sensaciones que serán buenas o malas, pero siempre diferentes a las demás formas de comunicación, porque para contar historias ya teníamos a la literatura, al igual que con anterioridad tuvimos a juglares y trovadores, pero no llegaron los novelistas, y se limitaron a ser un mero repuesto de tan insignes contadores de historias. Y así vamos formando diferentes tipos y formas de trasmitir realidades  y fantasías. Sin menospreciar ninguna pero siendo todas diferentes, haciendo que convivan en armonía, teatro literatura, música y cine y que cada cual elija el medio que mejor le haga sentir.
Pero por Dios, que el cine sea cine. Miren ustedes que el teatro es teatro, la música,música y la literatura, literatura es.

Vis a vis, aun siendo una serie de televisión - normalmente y al igual que las películas dirigidas también al mundo televisivo, muy poco cuidadas por los directores y productores que parecen pensar que a ese tipo de consumidores con poco se les contenta y con muy poco se conforma-  se salta los tópicos y no sólo narra una historia interesante y adictiva, sino que nos embelesa con su belleza y con el genio que desprende su magistral juego con el color.

Porque si no te engancha lo suficiente su guión - que por cierto sí lo hace - puedes sencillamente disfrutar con cada escena, cada imagen en la que los contrastes entre los llamados bien y mal o libres y presas o quizás dentro y fuera delimitan la historia más que su guión.

Son ellas, las malas, las que la sociedad esconde y castiga las que resaltan con su amarillo intenso, combativo y luminoso y es el resto lo que palidece con sus colores grisáceos, neutros y apagados, como sin vida, los que andan alrededor intentado sobrepasar a ese amarillo que no pierde intensidad nunca.

Es ese rojo diminuto del tapón de un frasco de muestra de orina en uno de sus primeros capítulos el único color que arremete con la misma fuerza paseando por los fotogramas de izquierda a derecha durante unos segundos y así y todo ahí está, impacta como no lo hará nada más a pesar de ser mucho más, aunque sea dinero, lujos, mares, libertad...

Es esa "rubia" pálida y ojerosa que no es nada siendo el centro, la más grande, la mejor.. Es ella por como la viste y la transforma el color y los contrastes.

Es una Alba Flores en una interpretación de Oscar al igual que la de Najwa Nimri y otras actrices poco conocidas a las que Daniel Écija saca el mejor de los partidos haciéndolas dentro de la fea maldad, bellas, enormes, grandes.

Es una gran serie.

Es la historia de un color.

jueves, 4 de agosto de 2016

Días de vino y rosas

Ayer tarde me encontré con Carlos después de casi dos meses sin vernos. Estuvimos hablando, mucho y de varias cosas,  como siempre que nos encontramos, continuos debates, diálogos o monólogos si se presta, hasta que me dio a mí la ventolera de que aquella noche, distinta a las de otras, quería algo más que lo ya conseguido: una amistad pura y sincera.
Como soy consciente de lo mala que soy  para detectar este tipo de cosas – vamos que o me lo dicen claramente y sin ambages o no lo pillo, en serio – me acerqué a Sonia que tiene una especie de radar para oír cualquier conversación desde cualquier parte del bar y le pregunté que le parecía a ella lo que seguro habría visto y oído, a lo que contestó:
– Ah, sí, nena. Ya lo creo! En esa invitación a comer hay algo más
-¿En serio? Nunca tuvo ese tipo de intenciones para conmigo.
-Tú hazme caso que eres más inocente que un escarabajo – no, no sé que tienen los escarabajos para que Sonia los crea inocentes – este tío, quiere rollito. Si corto o largo ni puta idea, es más raro que un perro con canas – tampoco sé porque los perros con canas son raros – Pero oye, un rollito con un “ojos azules” nunca viene mal. Que no te gusta, pues lo mandas a Córdoba – Tampoco sé porqué mandarlo a Córdoba y menos cuando ella no ha podido disfrutar como yo de la maravillosa e incomparable Mezquita – Ya sabes lo que te digo siempre: Carpe diem.
Y a mí me sale una sonrisa como siempre que Sonia menciona esa famosa cita -o locución latina si queremos ser exactos- pues sé bien que tanto ella como muchos otros, suelen darle el significado incorrecto de : “Vive cada momento de la vida” cuando en realidad es : “cosecha el día” Y ella también sonríe porque ya se lo dije una vez, pero le da igual. Vive con su “carpe diem” adaptado y nadie la hará cambiar.
Y yo, por mi parte, y ya confirmado por mi tahúr particular la nueva estrategia de Carlos vuelvo a mi taburete sin saber exactamente como actuar. ¿Me voy de comida mañana aún sabiendo que querrá algo más en cualquier momento y que conociéndome como me conozco amén de ponerme roja como un tomate, alterada y torpe, indecisa no sabré que hacer?
– Sonia, vente mañana a comer con nosotros- casi grito en pleno bar cuando caigo en la solución perfecta: una carabina.
“Claro”- pienso- Una carabina, como antaño. Bienvenidos años veinte! Que yo aunque lo quisiera no soy moderna y me manejo muy mal en esta nueva etapa de mi vida.
Pero, el caso es que hoy me levanto con otro talante y el Carpe Diem de Sonia no me apetece lo mire como lo mire. Porque no me apetece un rábano comer con Carlos, pero vamos, nada de nada. Lo que yo quiero es comer con Redz.
Quiero prepararle mis “Lacitos a la Zarina” y acompañarlos con el mejor vino que quede en la despensa y sentarnos luego con un café y tarta de fresa en una sobremesa cargada de sinceridad, diálogo inteligente, sonrisas ciertas.
Pero no es posible, no está. Y decido volver a mi submundo, aunque sólo sea por hoy, y ya mañana volveré a la realidad.
Hoy en mi submundo quimérico ya le he enviado un mensaje a Sonia y a Carlos diciéndoles que otro compromiso mejor y más auténtico me impide asistir a esa comida. Hoy, feliz, dentro de unas horas preparé una mesa preciosa con platos blancos y copas de buen cristal, descorcharé un vino con el que brindaremos por nosotros, como hicimos tantas veces, y disfrutaré al lado de ese niño de piel clara y alma más clara todavía que alumbra mi vida pero que ahora no está.
Hoy seré feliz al lado de lo mejor que conocí nunca.
Hoy comeré con Redz.

lunes, 21 de marzo de 2016

Dia Mundial de la Poesía


Es el día mundial de la poesía.  Tambíen desde la cálida Siberia se puede uno asomar y disfrutar leyendo y escribiendo en verso

Soñar que sueño

Sueño que estoy soñando
con una traición de espinas:
Tú te vas, no estás conmigo
y otra es, quien es tu chica.
Y en este soñar que sueño
una horrible pesadilla
dónde la mujer versada
en los trucos de la vida
sibilina va rodando,
se cuela entre tus rodillas,
para lograr con el sexo
lo que el seso no podría,
tú te dejas arrastrar,
sucumbes a la lujuria
y dejas atrás mi amor,
abandonas tu familia
y de dejas seducir
por sus bragas amarillas.

Y sueño que me despierto
y aliviada y ya tranquila
me acurruco entre tu pecho
y me miro en tus pupilas;
te beso toda la piel
y agarrada a tu cintura
me despierto de verdad
y me encuentro con la vida:

Que no fue verdad el sueño
pero sí la pesadilla.